Opiniones y Notas
08/03/2010
Del terremoto telúrico al terremoto social. La estratificación del Saqueo
 
 
Por: Pedro Díaz González
Del terremoto telúrico al terremoto social
La estratificación del Saqueo.



El saqueo, también llamado pillaje, es la posesión indiscriminada de bienes ajenos por la fuerza como parte de una victoria política o militar, o bien, en el transcurso de una catástrofe o tumulto, como una guerra o un desastre natural.

Apropiación violenta por parte de un grupo de soldados u otras personas de lo que se encuentra en un lugar o territorio tomado

saquear - Tomar la propiedad de otro sin observar las reticencias decentes y acostumbradas del robo.

A pocos días del vivir directamente la catástrofe natural más intensa de los últimos 50 años, que esta vez involucró al 80 % de la población chilena, es difícil pensar qué significa todo esto.

Por de pronto uno puede decir que este terror de agua y tierra se ha transformado en la mejor radiografía de nuestra sociedad. Dicha catástrofe ha superado el ojo inquisitivo de cualquier sociólogo, cientista social, político, o analista, que hizo sus estudios doctorales en Harvard, Barcelona, Chicago o el Reino Unido.

Esta disección de geología social ha develado algunas de las esencias de nuestra realidad social, muchas de las cuales son contradictorias entre sí, complejas e invisibles para muchos intelectuales con Ph. D. El terremoto ha resultado la mejor metodología para lograr la ansiada objetividad y la rigurosidad científica, que alentaba a los alumnos, el profesor Mario Bunge .

¿Cómo habrá utilizado las historias de vida Oscar Lewis para relatar los saqueos de los pobladores de Concepción, Chiguayante, Coronel, Constitución y otras localidades, que reventaban cortinas y candados de los Supermercados-Retail para recolectar comida?

Parece que el trabajo en terreno del sismo ha descubierto la gran desigualdad social que existe en Chile. No se necesitan quintiles y deciles para describir dicha realidad; solo los sollozos de una pobladora corriendo con bolsas de leche Soprole, en un saqueo, dice más que un gráfico construido en un programa estadístico.
Resulta sorprendente como un Guanaco policial lanza agua para reprimir a la poblada hambrienta, mientras que en las poblaciones se necesita imperiosamente este vital elemento.

Tanta delincuencia desatada. Son miles, son hordas, son implacables multitudes de individuos que no se conforman con la leche, el queso, el pan, los pañales y el papel higiénico. También les interesa llevar plasmas, refrigeradores, lavadoras, electrodomésticos. Que diría Merton con su teoría sobre la Anomia, que enfrenta la contradicción entre las expectativas sociales y los medios institucionales para alcanzarlas. Definitivamente un pueblo aprovecha masivamente los medios ilícitos para lograr la promesa del consumismo pendiente. Es una oportunidad única, ya que, como reza un dicho popular, la ocasión hace al ladrón.

El mercado debe regular la distribución de los bienes y cuando dicha distribución se trastoca, no solo se necesitan cajeros, reponedores, coordinadores y gerentes, también se incluyen a militares verde oliva que administraran la entrega de enseres con uniformes disuasivos y con la ayuda poderosa del toque de queda, que trae reminiscencias de un terrorífico pasado.

Se advierte un resentimiento contenido, que se desplaza con violencia en las urbes más arruinadas y también en localidades más pequeñas. La boca de la necesidad básica abre sus posibilidades a otras necesidades. Esa que Maslow denominada necesidades superiores. Nuestro atolondrados adolescentes y jóvenes desechan las necesidades más urgentes para lograr su propio sueño americano; un MP4, de alta fidelidad para escuchar reggaeton y rock metálico; un plasma para transarlo en el mercado informal, unas zapatillas de marca y ropa exclusiva para estar a tono con la moda que promueve la TV..

El saqueo se legitima si se accede a lo urgente e imprescindible. Un carabinero de las Fuerzas Especiales trata de ordenar dicho saqueo social. Se eligen a las mujeres y dueñas de casa para asegurar la racionalidad material y ética del saqueo. ¿Enfoque de género o machismo encubierto? No importa, lo fundamental es la pureza del criterio de la autoridad pública. Los periodistas rápidamente clasifican el saqueo entre el saqueo funcional y el saqueo delincuencial, este último reprobado por todos los costados.

¿Y las inmobiliarias y constructoras?. Hicieron el saqueo con anticipación, en verde, comprometiendo, en 20 o 30 años, a los usuarios del crédito hipotecario en la banca financiera y especulativa. En algunos casos lo que en realidad se vendió no fue una vivienda, sino un ataúd colectivo. ¿Y a estos señores les enviaron la Fuerzas Armadas para lograr el orden y la seguridad ciudadana?. ¿Cuál será el monto de este saqueo?.

Y los periodistas faranduleros, ¿se habrán acordado del pillaje que describió su colega, la Sra. María Olivia Monckenberg, en su libro “El Saqueo de los grupos económicos”, que ilustra el robo empresarial vía privatizaciones, ganancias usureras y evasiones del tributo estatal?. ¿Y que hay de las colusión saqueadora de la farmacias? Estos saqueos no necesitan terremotos, ni maremotos, ni catástrofes naturales ya que se realizan en forma ordenada, sin militares ni fuerza de orden, entre las 9:00 y 17:00 horas, con un trámite administrativo-burocrático que implica compra-ventas, convenios, traspasos contratos, transferencias, boletas o facturas.

Si sacamos la cuenta de las catástrofes telúricas, el pueblo chileno podría realizar un saqueo por cada 25 años. Pensando en los últimos terremotos (1960, 1985 y 2010) este pueblo ha tenido 3 oportunidades para saquear. El saqueo de la revolución de la chaucha del 48 tiene otro origen, por eso no lo contamos. En cambio, los denominados emprendedores y especuladores, saquean todos los días, es su oficio perenne, con o sin Terremoto,…. incluyendo los días domingos y festivos.

Si el saqueador y el vándalo de la población merece el fusilamiento por desacato a la autoridad militar y a la ley marcial, ¿cuál será el castigo para el saqueador de cuello y corbata?. ¿Se podrá aplicar la proporcionalidad de las penas, tomando en cuenta que el primero lo hace en situaciones excepcionales y el otro lo hace periódicamente?.

El robar por hambre es un derecho aceptado por la mismísima norma legal. Al fin y al cabo nadie esta obligado a lo imposible. Y si hay excesos, hay que buscar sus explicaciones en la misma moral social que sustenta nuestra institucionalidad. Mal que mal todos actuamos por valores.

¿Cómo esta la densidad moral de la Solidaridad y la Honestidad en nuestro país, antes y después del Terremoto?. ¿Todavía estará vigente la máxima que nos enseñaron nuestros abuelos cuando se autoafirmaban con la frase soy pobre pero honrado?. ¿Estarán dispuestos los cisarros chilenos a acatar dicha herencia socio-cultural?.

Se sugiere responder estas interrogantes, antes que la milicia dispare.




Pedro Díaz González
amigo.topo@gmail.com
2 de Marzo de 2010


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